Tranquilo Palencia «Tano» es un maestro del ron cubano, precursor del ron ligero que ve en la bodega una catedral y en la melaza un componente mágico

Tranquilo Palencia «Tano» nació en el año 1947 en el seno de una familia típica de la Ciudad de Santiago de Cuba. Es un Ingeniero químico de profesión, quizá por eso ve en cada proceso de elaboración del ron una especie de ritual, donde la ciencia se reafirma contantemente, y luego alcanza un carácter mágico.

En los pasillos de la Universidad de Oriente germinó el sueño que lo llevaría a incorporarse a lo que Don Facundo Bacardí denominó la revolución del Ron Ligero Cubano. Allí en la hermosa ciudad de Santiago de Cuba, mejor conocida como “La Cuña” de donde proviene Tranquilino Palencia Estruch.

Tranquilo Palencia "Tano"

Para el maestro ronero cubano, la destilería es más que un un depósito de almacenamiento, es  una especie de Catedral.

“Después de la experiencia en Europa en 1983 regresé a Santiago y gracias a un equipaje cultural muy rico y a una personalidad más fuerte,  empecé a trabajar en la “Empresa de Bebidas y Licores” como responsable del departamento de control  de la calidad. Aquí nació mi pasión por la industria Ronera, un viaje que en los últimos treinta años me llevó a dedicarme, alma y cuerpo, al conocimiento y al descubrimiento  de los secretos del ron ligero cubano”, asegura Tranquilo Palencia «Tano».

«Todo el mundo lo conoce como Tano, el creador de la línea de los Rones Santiago de Cuba«, así dicen los que en algún momento han tenido la oportunidad de entrevistarlo o lo han tenido cerca.

Para el maestro ronero cubano, la destilería es más que un un depósito de almacenamiento, es  una especie de Catedral, donde se utilizan barriles de roble blanco que tienen más de 90 años para que los componentes químicos hagan de las suyas.

De rones y leyendas

Tano está muy comprometido con su tarea, se ha dedicado toda una vida a garantizar la calidad del ron cubano, que es mantener viva la cultura de su ciudad y de su país. Es también parte de una leyenda, en la que el paso de los trenes sacude los barriles influyendo en el proceso de envejecimiento y ofreciendo a las melazas destiladas que restan un componente mágico.

Tranquilo Palencia "Tano"

Tano es también parte de una leyenda, en la que el paso de los trenes sacude los barriles influyendo en el proceso de envejecimiento y ofreciendo a las melazas destiladas que restan un componente mágico.

A partir de entonces de 2003, cuando la “Corporación Cuba Ron” lo eligió Maestro Ronero, Tano se ocupa directamente de la línea de Ron Santiago empezando del Carta Blanca y Añejo, Añejo Superior 11 y el Ron Extra Añejo 12 hasta los dos productos más importantes: el 20 y el 25, creado para el 495 aniversario de la fundación de la ciudad.

“El valor del hombre ocurre antes de la capacidad de saber crear y gestionar una bodega. En todo este tiempo nunca he terminado de estudiar y de profundizar la historia de la ciudad de Santiago en la que la tradición ronera está tan profundamente enraizada que une a cada uno de sus hijos. La Nave de envejecimiento Don Pancho tiene calidades históricas, culturales y técnico-científicas de un valor inestimable para todo el pueblo cubano», explica.

Un Maestro y sus barriles: enlace indisoluble

«El enlace entre cada Maestro y sus barriles es indisoluble, cada uno de nosotros descubre y asigna sus propias características, únicas y específicas, que irán a crear el producto final», dice Tranquilo Palencia «Tano».

Agrega que «sin estas dos componentes no existiría ninguna tradición Ronera Cubana”. Su vinculación con todos los procesos de la Industria ha sido desde entonces, permanente y recíprocamente enriquecedora, desde la Caña de Azúcar hasta el estudio de la Melaza, pasando por los procesos de Fermentación y Destilación para obtener alcoholes y aguardientes de calidad, hasta su punto culminante en las Naves de Añejamiento.

Tranquilo Palencia "Tano"

Su vinculación con todos los procesos de la Industria ha sido desde entonces, permanente y recíprocamente enriquecedora, desde la Caña de Azúcar hasta el estudio de la Melaza.

«El maestro descubre y asigna a cada uno de ellos, una función específica y única para lograr el producto que quiere fabricar. Sin esos barriles y sin los Maestros, no existiría la tradición Ronera en Cuba», explica.

Te puede interesar: