La Ruta del Vino y el Brandy nace con vocación de «crecer»

Restaurantes y bodegas, básicamente, se adhieren a la iniciativa que conjuga recursos enológicos y turísticos para atraer a visitantes especializados.

La firma del convenio de adhesión de un total de 33 empresas (restaurantes y bodegas) y una entidad (el museo Misterio del Jerez del centro temático La Atalaya) dio ayer carta de naturaleza a la Ruta Urbana del Vino y el Brandy de Jerez, iniciativa que se contempla en la primera anualidad del Plan de Excelencia Turística para la promoción conjunta de los recursos enológicos y otros atractivos turísticos, que se venderán como un único producto.

En presencia de una amplia representación de las firmas y entes asociados, así como de la Secretaría General de Turismo y del Consejo Regulador, el delegado municipal de Promoción, Francisco Lebrero, presentó ayer la nueva ruta en la Casa del Vino, acto que aprovechó para pedir la incorporación de otros sectores a la iniciativa, a la que auguró un «éxito seguro», aunque no exento del «esfuerzo» que se requiere «en su inicio para crear la inercia».

«Hoy somos los que estamos, pero es imprescindible que mañana seamos más para que el vino ocupe el sitio que le corresponde en esta ciudad», señaló Lebrero, para luego añadir que «esta ruta nace con voluntad de crecer, no sólo en número, sino también en calidad y en compromiso».

Junto a la vocación de «crecer», la ruta del vino y el brandy aglutina la oferta enológica y de servicios complementarios –hostelería, comercio…– para hacerla lo más atractiva posible al visitante, en general, si bien el director general del Consejo Regulador, César Saldaña, subrayó que «el tipo de turista que estamos buscando es muy especializado, gente que sabe mucho de vinos y que quiere seguir aprendiendo, luego cuando un aficionado a la enología se plantea venir a Jerez, busca una experiencia total y no sólo visitar la bodega o probar un maridaje».

En otras palabras, también las de Saldaña, «lo que se pretende es que, durante una serie de días, el turista esté completamente inmerso en la cultura del vino de la zona», de ahí que «la formación sea fundamental, desde los camareros a las guías, pero pasando incluso por la Policía Local y el ciudadano de a pie, pues de alguna forma se trata de que todos respiren el espíritu de la ruta del vino para poder solventar cualquier duda que se le plantee al turista».

«En definitiva –apostilló el responsable del Consejo–, todos deben saber que el vino y el brandy es uno de los grandes atractivos turísticos de la ciudad, participar en el proyecto y ser capaces de dar respuesta o un consejo adecuado a los visitantes». Por su parte, el Consejo «ayudará en todo lo que pueda, fundamentalmente en formación y por la experiencia que las personas que trabajamos en esta institución y los propios bodegueros tenemos de otras rutas del vino punteras, como pueden ser las de California, Burdeos, Australia o Sudáfrica», concluyó.

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