El Ministerio partidario del uso de virutas

El presidente de la OIV afirma que «técnicamente está comprobado que es igual meter el vino en madera que meter la madera en el vino» Echevarría garantiza que cualquier decisión se tomará con las autonomías y el sector.

La directora general de Agroalimentación del Ministerio de Agricultura, María Echevarría, se mostró partidaria ayer en Logroño del empleo de virutas de roble en la elaboración de vinos, tanto de mesa como de denominaciones de origen. Echevarría matizó, no obstante, que «cualquier decisión en ese sentido será tomada tras tener en consideración la opinión de las comunidades autónomas y del propio sector», aunque dejó claro que su departamento es proclive a «no limitar el uso de una práctica como ésta, es decir, que quien quiera utilizarla pueda hacerlo». «Los países del Nuevo Mundo -explicó- usan esta técnica y, en un sector tan competitivo como éste, no estamos por la labor de poner puertas al campo con el deseo de ayudar a que nuestras empresas puedan competir en igualdad de condiciones».
La directora general de Alimentación señaló que, en cualquier caso, «este tipo de prácticas, eso sí, deberán reflejarse en el etiquetado de forma que los consumidores sepan qué es lo que compran». La utilización de virutas de roble ha sido autorizada recientemente por la Comisión Europea como práctica enológica (desde el 2001 está reconocida también por la Oficina Internacional de la Viña y el Vino), aunque está pendiente de desarrollo el reglamento (probablemente se hará en la nueva OCM, que pretende estar lista para este año) que regulará cómo se utiliza y cómo se indica: es decir, si se autoriza exclusivamente para vinos de mesa o de la tierra o también para denominaciones de origen y cómo se refleja en las etiquetas para informar al consumidor.

La cuestión en Rioja, con el mayor parque de barricas de Europa, es de enorme trascendencia, ya que en caso de permitirse para las denominaciones de origen unas podrían prohibirlo, pero otras, con parques reducidos de barricas, no: «Las denominaciones de origen -indicó Echevarría- tienen derecho a exigir sus propias reglas, es decir, pueden diferenciarse del resto y poner en el mercado productos de calidad diferente, pero no pueden impedir que otros puedan optar por prácticas como el empleo de virutas que la OIV ha respaldado científicamente».

El parque de barricas

Preguntada sobre si era consciente de que Rioja cuenta con un parque de barricas superior al millón, la directora general insistió en que «la posición del Ministerio no está tomada, simplemente he avanzado unas ideas generales, y lo que digo es que hay tomar posiciones pensando en que debemos preguntarnos si debemos seguir dando la espalda a una práctica extendida en todo el mundo y respaldada por la OIV».

María Echevarría realizó estas declaraciones en la presentación del próximo Congreso de la OIV, que se celebrará en Logroño en el mes de junio. El presidente de la institución, el alemán Reiner Wittkowski, recordó que la OIV aprobó en el 2001, tras años de discusiones y comprobaciones científicas, el empleo de virutas de roble en la elaboración de vinos como una práctica aconsejable y garantizada. Aunque sus resoluciones no obligan, los países suele hacer caso a las recomendaciones de la OIV, como de hecho ha pasado ahora con la reciente aprobación de esta prática por la Comisión Europea. Wittkowski se mostró firme partidario de la misma por su reducido coste y sus resultados: «Se ha demostrado técnicamente que es lo mismo meter el vino en madera (crianza tradicional en barrica) que meter la madera en vino (virutas)», sentenció.

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