Los vinos veganos, por ser más artesanales, saludables y sostenibles, se abren paso en el mercado aragonés en los últimos tiempos

Los vinos veganos son aquellos en los que no se utilizan materias de origen animal durante la clarificación. La mayoría suele proceder de cultivos de viñas ecológicas, de viñas que no han sido tratadas con abono o plaguicidas químicos artificiales. Una de las características de los vinos ecológicos es que no pueden superar una determinada cantidad de sulfitos por litro. Pero esto no es tan sencillo, pues los sulfitos se añaden a los vinos para impedir la aparición de bacterias y retrasan su oxidación.

Los vinos veganos

Los vinos veganos son aquellos en los que no se utilizan materias de origen animal durante la clarificación.

En el caso de los vinos veganos, la cantidad de sulfitos no está regulada. La única normativa, común a todos los vinos, es la que obliga a señalar en la etiqueta que el vino contiene sulfitos si la cantidad es superior a 10 mg/L.  Los productores de vinos veganos eligen no añadir más sulfitos a sus caldos para evitar la pérdida de cualidades. Durante la fermentación del vino se produce sulfurosos de manera natural y en pequeñas cantidades, por lo que algunos consideran que no se deben de añadir más sulfitos para la conservación del vino dando lugar a los llamados vinos sin sulfitos.

Diferencias entre los vinos veganos y los tradicionales

Dentro de las diferencias entre vinos veganos y tradicionales se destaca la clarificación del vino. Es decir, en la clasificación es importante el proceso al que se somete el vino para limpiarlo y eliminar impurezas que puedan enturbiarlo en el paso previo al embotellado.

Esta clarificación se lleva a cabo en los vinos normales usando diferentes productos:

  • Albumina de huevo
  • La caseína (una proteína derivada de la leche)
  • La gelatina (que se obtiene de cartílagos de animales, casi siempre de pescado)
  • Ictiocola (que se obtiene de la vejiga natatoria de algunos peces).

Los Veganos no pueden consumir nada de estos productos, que proceden de animales, por lo que tampoco pueden consumir estos tipos de vino.

El huevo ha estado vinculado al vino como ingrediente. También se puede encontrar proteínas derivadas de la leche, o gelatinas procedentes del cerdo o de algunos pescados, entre otros añadidos. Por todo ello, se hace necesaria la distinción de vinos veganos. Estos prescinden de esos clarificantes de origen animal para inclinarse por productos vegetales u otros procesos naturales que también permiten llevar a cabo ese proceso de depuración.

Por su parte, los vinos veganos se fabrican con clarificante que no tiene origen animal o que omiten estos procesos.

Estos clarificantes son:

  • Proteínas que se extraen de alimentos como el trigo, la patata o los guisantes.
  • También los Carragenanos, que se han comenzado a utilizar en los últimos años: se trata de una sustancia que se extrae de varias algas marinas y se utilizan en alimentación como estabilizantes.
  • El más utilizado es la Bentonita, de origen mineral: se trata de un polvo de arcilla que sirve igualmente para eliminar impurezas de los vinos utilizándose normalmente en la producción de vinos blancos.

Normativas de los vinos veganos en España

No existe una legislación específica en España de los vinos veganos que indique cuáles son los requisitos que debe cumplir un vino vegano para ser certificado como tal. Lo que tratan de hacer los viticultores de vinos veganos es certificar sus botellas por medios de organismos independientes como la Unión Vegetariana Española, que certifica con un sello europeo V-Label. Estos sellos certifican únicamente que durante el proceso de fabricación de los vinos no se han utilizado ni partes de animales, ni derivados de los mismos.

Demanda actual de los vinos veganos

La producción de vinos veganos ha aumentado en los últimos años para cubrir la demanda. En la actualidad se ha arraigado mucho en España la filosofía del vegano con respecto al cuidado de los animales, por el medio ambiente y la relación respetuosa del hombre con la naturaleza.

«No se sabe con exactitud cuántos vinos en Aragón son veganos, pero sí que a día de hoy son muy pocos los que están certificados con el sello oficial estandarizado para toda Europa, el V-Label. Entre ellos, se encuentran todas las referencias que salen de las Bodegas Tempore, en el municipio zaragozano de Lécera. Lo suyo es «por filosofía de trabajo». Todos nuestros vinos son ecológicos y veganos, pues en su elaboración apostamos por una mínima intervención en la que tampoco se incluyen conservantes», afirma su directora Paula Yago.

Vinos veganos

La producción de vinos veganos ha aumentado en los últimos años para cubrir la demanda.

En este caso se opta por la bentonita para la clarificación, «un tipo de arcilla más caro que les permite obtener el resultado que buscan y que tiene una gran acogida en Europa, sobre todo en países nórdicos como Suiza, Dinamarca o los escandinavos, hacia donde exportan el 90% de su producción».

«En estos mercados este tipo de productos tienen un plus, el mismo que nosotros le damos a nuestros vinos», señala Yago.

«El vino vegano Retorno se limpia de manera natural al pasar todo el invierno en un fudre de roble. En total, está nueve meses. Para él, la artesanía y la vuelta a las técnicas ancestrales son la esencia de su propuesta vinícola y la acreditación de la V-Label contribuía a poner en valor ese mimo en su elaboración. Según Clavería, en 2017, cuando obtuvo la correspondiente certificación, había pocos vinos veganos en Aragón», dice Víctor Clavería, de Binomio Vinos.

Las Bodegas Laus, por su parte, certifican todos sus vinos como veganos. En sus bodegas también son clarificados los vinos con bentonita, componente de origen mineral. En su caso, un 70% de su producción se vende en el mercado nacional y solo un 30% se dedica a la exportación, demanda que ilustra el interés por los vinos veganos dentro de nuestras fronteras.

La Unión Vegetariana Española confirma que «ha sido en los dos últimos años cuando ha aumentado el número de referencias acreditadas en el mercado nacional. Así, del año 2018 al 2019 se llegó a quintuplicar la concesión de sellos, que en este año 2020 ha llegado a alcanzar las 215 bodegas certificadas».

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