Método para eliminar la levadura causante de la enfermedad del vino

La firma riojana «JMP Ingenieros, S.L.» ha desarrollado un método de desinfección de barricas de vino, que consigue eliminar en su totalidad la levadura «Bretanomyces» que se genera en estos depósitos, y que puede alterar los caldos de una manera importante e, incluso, hacer que no puedan consumirse.

Según explica, en una entrevista con EFE, el director general de JMP Ingenieros, Eduardo Remírez, la tecnología de este proceso, en la que llevan invertidos 480.000 euros, se basa en la aplicación de radiaciones de alta frecuencia, que permite destruir, de manera absoluta, estos microorganismos sin alterar las propiedades de la barrica.

Una vez desarrollada la tecnología, la empresa ha fabricado una máquina para poner en marcha este sistema, que ha sido testada por laboratorios independientes, los cuales han certificado la eficacia del método en la eliminación de la «Bretanomyces».

Según Eduardo Remírez, se trata de un «método eficaz» en la eliminación total de estos microorganismos frente al uso del dióxido de azufre (SO2) -conocido como sulfuroso- en la limpieza y desinfección de barricas, que la Unión Europea quiere prohibir, y que es el que permite controlar la población de microorganismos en los toneles que crían el vino. Otras ventajas del nuevo método frente al sulfuroso y otros que puede haber en el mercado es que no conlleva prácticamente coste energético ni altera el ritmo de trabajo de la bodega, ya que este proceso logra desinfectar una barrica en un máximo de dos minutos.

La empresa JMP Ingenieros, especializada en alta tecnología, cree también que este nuevo método permite alargar la vida útil del parque de barricas de una bodega al optimizar su envejecimiento.

Bodegas españolas, chilenas y californianas ya se han interesado por esta máquina, que la empresa ha diseñado en prototipo para sus pruebas, y que ha comenzado a ofertar para su fabricación en uso industrial.

Para el director general de JMP Ingenieros, este método constituye «una buena solución a un mal problema», ya que cree que los problemas que se presentan durante la crianza del vino están esencialmente asociados a las contaminaciones microbiológicas o químicas y, en ocasiones, el desarrollo de una flora indeseable que puede alterar el producto de una manera importante.

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