El cóctel es una bebida llena de magia desde su nacimiento, no se trata solo de mezclar diferentes sabores y colores, sino de conocer el secreto

En un artículo una periodista sentenciaba: “El cóctel es una bebida llena de magia desde su nacimiento. No se trata solo de mezclar diferentes sabores y colores. No. El secreto está en un toque único que le incluye su creador —sea un barman o no— y que lo distinguirá para siempre, a través de todos los bares y hogares del mundo. Así ha ocurrido a lo largo de distintas épocas, desde su mítica venida al mundo, no se sabe cuándo, ni dónde exactamente (…)”.

El cóctel es una bebida llena de magia

El cóctel es una bebida llena de magia desde su nacimiento.

Esta es una manera certera de caracterizar una divina composición, el cóctel. La coctelería es Arte, magia, ciencia…, porque, sin exceso de fanatismo, la combinación de sabores e ingredientes con armonía y sutileza requiere un poco más que suerte, para ello hay que dedicar horas de estudio para comprender los misterios divinos de los jarabes, frutas, licores, especias y cualquier otro ingrediente comestible que pueda ser transformado en líquido, por distintos métodos de preparación.

Equilibrio en la mezcla

La mezcla debe estar equilibrada, contar con la dosis exacta, para producir un sabor distinto y que este sea especial y así merecer un nombre. Y aun cuando esto sea logrado, los requisitos continúan. La combinación estará bien hecha por su presentación, sabor y perfume. Los zumos de frutas siempre deben de estar recién hechos y frescos, este es un paso importante en la satisfacción del paladar del cliente y del espíritu para el que fue creado.

La mezcla debe estar equilibrada, coctel

La mezcla debe estar equilibrada, contar con la dosis exacta, para producir un sabor distinto y que este sea especial y así merecer un nombre.

Quizá en 1806, fecha en la que se documenta como la primera vez que se usó el término cóctel en el diario neoyorkino Balance, les fuera imposible comprender la amplia popularidad que estas mezclan han alcanzado en pleno siglo XXI, pero marcaron un punto en la historia de la coctelería.

Aun así no fueron los primeros, porque en el siglo XVI ya se habla de exóticas combinaciones y en el XVIII se crearon cócteles que han llegado a nuestros días, como el Old Fashioned, combinación que utiliza como destilado el Bourbon y al que su simple y elástica preparación permite desde su versión más masculina hasta la de una bebida perfecta para compartir con la abuela.

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Old Fashioned, combinación que utiliza como destilado el Bourbon.

Old Fashioned:

  •  En el interior de un vaso de whisky sitúa el terrón de azúcar, sobre el mismo deja caer unos dos o tres chorritos de angostura.
  • Añade el agua al vaso y con ayuda del muddler o machacador disuelve el azúcar hasta tener un jarabe rojizo.
  • Añade 2 o 3 cubos de hielo y una onza /30 ml de bourbon, añadimos el bourbon en dos etapas para controlar la dilución final de la bebida.
  • Revuelve todo suavemente con una cuchara de cóctel.
  • Añade otros 2 o 3 cubos de hielo y el resto del bourbon, y vuelve a mezclar todo.
  • Adiciona la cáscara de naranja, es una buena idea retorcerla un poco antes de introducirla a la bebida para ayudar a salir los aceites esenciales de la naranja.
  • Revuelve una vez más.
  • Como guarnición opcional puedes añadir una cereza en almíbar, no le aportara demasiado sabor, pero ayuda a tener una presentación más atractiva.

La bebida más consumida y sus historias

Aun cuando se hable de una fecha, ya sea siglo XVI, XVII o XVIII, es probable que mucho antes ya alguien haya intentado hacer una mezcla diferente. Lo cierto es que ya en el XIX, durante la Primera Guerra Mundial, los cócteles eran la bebida más consumida entre los círculos más exclusivos. También es notable el boom de estos tras la época de la Ley Seca en Estados Unidos.

En medio del tráfico de licores y su no muy probada calidad se hizo necesario disfrazarlos con esencias, azúcares y jugos de fruta. De 1920 a 1933, trece años de dura prohibición, muchos bármanes tuvieron que emigrar a otros países, por lo que los nuevos cócteles alcanzaron su popularidad sobre todo en Europa.

Alrededor de los cócteles se han levantado muchas historias referentes no solo a su surgimiento, sino con respecto a la etimología de la palabra. Una de las historias cuenta que, en el lejano Oeste de los Estados Unidos de América, cuando “todavía era un territorio en fase de colonización, al dueño de un cabaret americano, aficionado a las peleas de gallos, se le había escapado su más preciado gallo.

cócteles historias

Alrededor de los cócteles se han levantado muchas historias referentes no solo a su surgimiento, sino con respecto a la etimología de la palabra.

Este hombre le tenía tanto aprecio a este animal, que para recuperarlo prometió la mano de su hija a la persona que encontrara y le devolviera el gallo. Después de semanas de espera, un joven y apuesto soldado, tras laboriosa búsqueda, capturó y entregó el gallo a su dueño, la hija de este al ver al apuesto joven entregar el animal a su padre, atemorizada y nerviosa por el matrimonio prometido por su padre, al dar la bienvenida al joven soldado, sin darse cuenta echó el contenido de diferentes botellas de licor en el mismo vaso.

Se dice que la mezcla obtenida por el error de la chica tenía un color brillante que se asemejaba al colorido de las plumas de la cola del gallo recuperado, por este motivo a la mezcla —por cierto, deliciosa— se le dio el nombre de cocktail”. Este relato puede ser cierto o no, pero hace que la creatividad cobre fuerzas y haga resurgir la imaginación.

Otras versionen mencionan, a principios del siglo XIX, el acto que selló un acuerdo de paz de los Estados del sur y el rey Axolot VIII de México. La historia cuenta que una mujer muy joven fue la encargada de servir la bebida en esa ocasión, pero solo llevaba una copa, esto la dejaría en una mala situación ante uno de ellos y podría tener un desenlace catastrófico, por lo que optó por beber ella todo el contenido de un tirón.

Ante tal acto el general le preguntó al rey que quién era la chica, a lo que el rey respondió: “Mi hija, cocktail”. Al final todos terminaron disfrutando de una mezcla que la misma joven había elaborado, teniendo gran aceptación entre los presentes.

También se cuenta que la idea de denominarlo cóctel proviene de un bar en un puerto americano. El dueño tenía un recipiente de cerámica con forma de gallo, en el que se vertían los restos de las bebidas. A esta mezcla los clientes podían acceder a precios muy económicos. El resultado fue una rotunda aceptación por la calidad de esta nueva bebida, unión de ron, ginebra y brandy.