Hablemos de “barra de chicas”, sin duda ellas se hicieron un lugar en un mundo completamente masculino y se dedicaron a lo que las apasiona

Barra de chicas. No es inusual en la actualidad encontrarse a una mujer detrás del mostrador de un bar. Ellas se han hecho de su sólido lugar en el mundo de la coctelería; en su momento cuestionaron los mandatos y se metieron de lleno a trabajar de lo que más les gustaba: preparar cócteles. Superaron muchas trabas, hasta hicieron frente a acosos, faltas de respeto, prejuicios y discriminación de género —por parte de sus jefes, compañeros de trabajo y clientes—, pero ninguna de estas dificultades frenó sus ambiciones.

Recientemente estaba leyendo un artículo que recrea algunas de las historias de mujeres que han marcado la diferencia. Por ejemplo, la colombiana Carina Soto Velázquez y las norteamericanas Ivy Mix y Pamela Wiznitzer, estas son bartenders reconocidas a nivel mundial, aman la noche y los tragos, son amigas, activistas en la lucha feminista, y tienen treinta y pocos años. Ellas son dueñas de la barra de chicas.

“Las mujeres vienen preparando cócteles desde los años ‘50, cuando esperaban sus maridos con un Martini después del trabajo”, dice Pamela Wiznitzer, dueña de Seamstre ss Bar de Nueva York.

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Las mujeres vienen preparando cócteles desde los años ‘50, cuando esperaban sus maridos con un Martini después del trabajo.

Mujeres empresarias que defendieron la barra de chicas

Ellas, como muchas mujeres en la actualidad, defendieron la barra de chicas, las tres supieron convertir su pasión en negocio y actualmente son dueñas de diferentes emprendimientos: “Ivy de Leyenda Brookling CocteleríaPamela de Seamstress Restaurante & Bar en Manhattan y Carina fundó una cadena que hasta ahora tiene cinco bares en París”.

Además, han sido convocadas por la marca premium de ron Bacardí para ser jurados en el Bacardí Legacy Global Cocktail Competition, uno de los principales concursos de coctelería a nivel mundial. Las tres coincidieron en la Ciudad de México.

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Ellas, como muchas mujeres en la actualidad, defendieron la barra de chicas, las tres supieron convertir su pasión en negocio y actualmente son dueñas de diferentes emprendimientos.

Ivy Mix trabajó como mesera en un bar de Brooklyn, donde conoció el mundo de la coctelería y se enamoró. “Cuando le pregunté a mi jefe si podía trabajar detrás de la barra, me dijo que no porque era una mesera”, cuenta la ganadora del concurso Tales of the Cocktail, premiada como “bartender del año” en 2015.

Ivy ganó su barra de chicas. El secreto: continuó persiguiendo su objetivo y no solo consiguió trabajar como bartender, sino que en 2011 creó Speed Rack, una plataforma donde las mujeres pueden mostrar su trabajo y ser contratadas: “Si tienes solo una noche no vas a tomar coñac sin o tequila o ron, destilados de Latinoamérica, un lugar vivo y apasionante”.

“Hay que sacarse el sombrero con los concursantes del Bacardí Legacy, porque participar requiere trabajar después de tu trabajo, y la mayoría prefiere cuidar sus puestos”, agrega Carina Soto Velázquez, ganadora en 2008 del premio por su receta original en la competencia nacional de coctelería de Francia Les Trophées du Bar. Gracias a esa experiencia a Carina ganó su barra de chicas, se le abrieron muchas puertas en la industria y años más tarde pudo fundar junto a sumarido Quixotic Projects, que cuenta con cuatro lugares: Candelaria, Glass, Le Mary Celeste y Hero.

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El secreto para granar la barra de chicas: continuó persiguiendo su objetivo y no solo consiguió trabajar como bartender

“Otro de los motivos por los cuales las mujeres eligen no participar de estos concursos es que son muy intimidantes. La mayoría de los jurados, los participantes y el público son hombres, por eso tiende a ser más tenso para la mujer”, dice Carina.

El sentido del gusto marca la diferencia

En cuanto a la productividad, hombres y mujeres llegan exactamente a los mismos resultados cuando preparan un trago. Pero existe una pequeña diferencia entre ambos y es el sentido del gusto. “Está científicamente comprobado que las mujeres contamos con más papilas gustativas, por lo que al momento de preparar tragos y probarlos tenemos otra sensibilidad. Además, relacionamos directamente el sabor con un recuerdo emocional”, asegura Pam Wiznitzer.

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En cuanto a la productividad, hombres y mujeres llegan exactamente a los mismos resultados cuando preparan un trago.

“El cliente tiene que entender que estar detrás de la barra no significa que tengas que darle tu número de teléfono”, señala Carina Soto Velázquez. Esta diferencia se ve mucho en las cartas de los bares: “A las mujeres les gusta mucho trabajar con cócteles muy pronunciados, elegantes pero fuertes.  El hombre tiene que empezar a hacerle el lugar a la mujer y saber que no se lo va a quitar, sino que lo va a complementar”, concluye.

La coctelería  no está ajena a los cambios culturales y sociales. Las mujeres de a poco empiezan a escribir un nuevo capítulo y traen otros aportes. Descubrirlos será, seguramente, lo más interesante para esta disciplina y para todos sus seguidores.