Borgoña 2019, algunos apuntes sobre su informe de cosecha, condiciones climáticas para lograr un buen vino y particularidades de la región

Borgoña es una región vinícola de Francia que se extiende por la región homónima, al este de Francia, al norte del valle del Ródano. Al recorrer la Borgoña de norte a sur, primero encontramos la región de Chablis: viñedos plantados en terrazas y mirando al sur oeste (en el hemisferio norte, las mejores parcelas están ubicadas mirando hacia la línea del Ecuador, especialmente en las regiones más lejanas al mismo).

Los vinos de Borgoña

El vinicultor Philippe Pacalet en su bodega en Beaune.

Los vinos de Borgoña se encuentran entre los más prestigiosos del mundo, con cinco appellations d’origines contrôlées (AOC): 33 denominaciones grands crus, 562 denominaciones premiers crus, 44 denominaciones municipales o villages y 23 denominaciones regionales y semi regionales. En la región se producen vinos tintos, a base de uvas pinot noir y de gamay y vinos blancos, a base de cepas chardonnay y aligoté. También se producen pequeñas cantidades de vino rosado y vino espumoso. Sobre cerca de 25 800 hectáreas, producen una media de 1.500,000 hectolitros de vino.

Vinos de Borgoña

Se producen pequeñas cantidades de vino rosado y vino espumoso.

El Chardonnay es la reina en Chablis, y en sus mejores versiones muestra una fruta cítrica concentrada y madura, y tiene un cuerpo equilibrado con su acidez. Si quieres probar un Chablis Grand Cru, Les Clos es seguramente el mejor de la región.

Una buena cosecha 2019

«El impacto de la combinación de las bajas precipitaciones y las temperaturas superiores a la media en los vinos es ciertamente evidente. Este clima trae más taninos, más ácidos, más azúcares, más aromáticos, más de todo», dijo Philippe Pacalet, vinicultor de Beaune. Resaltó que las cosechas entre 2015 y 2020 se asemejan a los grandes tintos de 1945-1949. Su extensa gama de vinos revela calidad y dramatismo en abundancia. El verano de 2019 creó las condiciones para lograr una cosecha exitosa en Borgoña, egún apuntes de un informe realizado en la región.

Bernard Hervet, antiguo director de Faiveley y Bouchard, dos de las mayores casas de la región, llegó a decir que podría «quizás rivalizar con 1865, la mayor cosecha de todas». Por su parte, los vinos de Pierre, Charles Magnien, un cultivador que está destacando entre los mejores,  son más gourmand en estilo pero aún más clásicos que los de 2018, con mejor acidez y más carácter de Pinot fresco.

Los Grand Cru

Los grandes vinos de Borgoña son los calificados como Grand Cru o Premier Cru, por su  estilo particular. Pero si los viñedos no califican como Grand Cru o Premier Cru, podremos encontrar otros vinos, también interesantes, etiquetados como Cote-de-Nuits-Villages o Cote-de-Beaune-Villages. Estos últimos constituyen una buena opción para disfrutar de buenos Borgoña a precios más asequibles.

 Corton Grand Cru

Corton Rognet Grand Cru, Domaine Taupenot-Merme.

Por debajo en jerarquía encontraríamos:

  • Bourgogne Hautes Côtes de Nuits o Bourgogne Hautes Côtes de Beaune (apelaciones regionales)
  • Bourgogne Rouge o Bourgogne Blanc, que vendría a ser un vino genérico de cualquier lugar de la Borgoña.

De la cosecha de 2019, otro vino destacado es el  Premier Cru Les Corbeaux de Jane Eyre, mientras que el gigante de Gevrey Dugat-Py, Charmes-Chambertin, personifica lo mejor de la cosecha: intensidad, profundidad y precisión. Asimismo, Pommard, más al sur, en la Côte de Beaune, parece ser otro fuerte beneficiario del calor, ya que sus suelos más pesados retienen suficiente humedad para mantener las viñas felices.

«Tradicionalmente de carácter más bien cuadriculado, los vinos muestran una fruta más flexible y unos taninos más pulidos que nunca. El Premier Cru Pommard «Les Pézerolles» de Domaine de Montille es sensacional. Mientras tanto, me estoy enamorando del cercano Corton Grand Cru, después de probar una serie de buenos ejemplos (con el rico y poderoso, pero preciso Rognet de Romain Taupenot siendo especialmente memorable», destaca en citado Informe, expuesto por Tom Harrow.

«He hecho la cosecha de mi vida», afirma Benoît Stehly, enólogo del Domaine Georges Lignier en Morey-Saint-Denis. El cercano pueblo de Vosne-Romanée, la joya de la corona de la Côte de Nuits, ha producido superestrellas magníficas, intensas, elegantemente perfumadas – para aquellos con bolsillos profundos, hay una abundancia de emocionantes y labiales Echezeaux Grand Cru a considerar.

El diamante de Borgoña: Cotê d’Or

La región borgoñesa de Cotê d’Or está dividida en dos: Cotê de Nuits y Cotê du Beaune. Aquí encontramos algunos de los mejores Pinot Noir y Chardonnay del mundo. Cotê de Nuits es conocida por los vinos tintos, mientras que en Cotê du Beaune, si bien encontramos Pinot Noir y Chardonnay, se concentran prácticamente todos los Grand Cru blancos. Los grandes Pinot Noir provienen de las localidades de Gevrey-Chambertin, Vougeot, Vosne-Romanée y Nuits-Saint Georges. Los mejores blancos los encontramos en Meursault, Pugliny-Montrachet y Chassagne-Montrachet.

El viñedo Clos de la Roche en Morey-Saint-Denis, en la Côte-d’Or, habla de la calidad de sus vinos en la cosecha de 2019 en Borgoña: «Mientras tanto, los vinos terrosos, tradicionalmente un poco más rústicos, de la vecina Nuits-Saint-Georges se benefician de los veranos más cálidos de la misma manera que Pommard, continuando la producción de vinos cada vez más sofisticados y satisfactorios.

El viñedo Clos de la Roche en Morey-Saint-Denis

El viñedo Clos de la Roche en Morey-Saint-Denis, en la Côte-d’Or, habla de la calidad de sus vinos en la cosecha de 2019 en Borgoña.

«Las raíces profundas que pueden estirarse para obtener agua en el duro lecho de piedra caliza y las copas de follaje que actúan como parasol están protegiendo los viñedos de Côte-d’Or contra los extremos de la sequía y el calor. Al mismo tiempo, los sitios históricamente ignorados con aspectos menos soleados o arcillas más pesadas que retienen el agua están exigiendo más atención, precisamente porque el nuevo clima les está dando más luz. Me ha animado mucho la calidad excepcional de estas denominaciones más asequibles como Fixin, Marsannay, Savigny-lès-Beaune, Ladoix, Santenay y las Hautes-Côtes de Nuits.

«Estoy seguro de que los rojos han cumplido su promesa inicial, y estoy llamando a la cosecha «un clásico sobrealimentado». En lugar de la densidad de 2018, los vinos de 2019 favorecen la concentración y la profundidad, al tiempo que permanecen enfocados, vibrantes y con mayor transparencia para sus terruños. Esto también es cierto para los blancos, que también han resultado extremadamente bien. De hecho, no puedo recordar un año tan estelar para ambos colores desde 2010″, explica el Informe de Cosecha 2019 en Borgoña.

2019 fue un gran año para Borgoña

«Estamos en una ventana de Borgoña que se está cerrando lentamente, necesitamos más agua y menos sol», dice el enólogo del Domaine de Montille, Brian Sieve. No obstante, advierte: «Si el calentamiento global continúa, un par de grados más de calor sostenido y unos pocos centímetros menos de lluvia podrían cerrar esa ventana en una generación. Puede que no se llegue a eso, pero, por si acaso, aconsejo a todos que se abastezcan».

De paso, en Chassagne Montrachet, los blancos premier Cru de Philippe Colin son poderosos con manzanas enceradas, ciruela amarilla y mantequilla de granja salada. Permanecen frescos y vitales: «Tienen la matière (riqueza y densidad) e intensidad de los grandes 2014 con más de la generosidad de las cosechas más cálidas».

Te puede interesar: