El 25 de julio se celebra el Día del Vino y Queso, por eso indagaremos en cuáles son las mejores maneras de combinarlos para lograr el maridaje perfecto

¿A quién no le apetece una copa de vino acompañada de un buen queso? Pero esta no es la regla general para lograr el maridaje perfecto entre vino y queso. Hoy hablaremos de este tema, pues históricamente en las bodegas se servía el queso muy fuerte con los vinos de peor calidad, ya que el sabor y olor intenso tapaban el gusto del vino.

Y esta práctica no es antigua. En la actualidad, incluso en nuestras casas, se sirve el vino y queso juntos, ya no para ocultar la mala calidad del vino, sino por el simple hecho de saborear la combinación de estos dos alimentos.

Vino y queso

Maridaje vino y queso: En la actualidad, incluso en nuestras casas, se sirve el vino y queso juntos, ya no para ocultar la mala calidad del vino, sino por el simple hecho de saborear la combinación de estos dos alimentos.

Seguimos haciéndolo hasta con los vinos de muy buena calidad. Esto tiene que ver con las propiedades del vino:

«En las pepitas y en la piel de las uvas que se utiliza para elaboración del vino se encuentran los taninos, unos compuestos químicos responsables del color y sabor áspero de esta bebida. Los taninos crean una sensación de sequedad en nuestra boca que es bastante desagradable.

«Sin embargo, la grasa que tiene el queso hace desaparecer esa sensación, por lo que el consumo de esa bebida se hace todavía más agradable. Además, si el queso no es muy fuerte, es más fácil detectar los matices y aromas del vino».

¿Es recomendable beber vino tinto y queso? Al contrario del pensamiento general, «el vino blanco combina mejor con el queso que el tinto. Crea mejor armonía y realza mucho más el sabor de ambos productos».

Maridaje vino y queso

Maridaje vino y queso: Al contrario del pensamiento general, «el vino blanco combina mejor con el queso que el tinto. Crea mejor armonía y realza mucho más el sabor de ambos productos».

Además debemos decirte que no solo el vino tiene la exclusiva de esta alianza culinaria. El champagne, whisky o incluso el vodka combinan perfectamente con queso. Hay muchas alternativas.

El maridaje adecuado vino y queso

El queso se considera una de las grandes estrellas de la gastronomía, no un ingrediente más. Hay una amplia variedad de quesos (duros, blandos, azules…) que requieren una combinación particular. Veamos algunas sugerencias de sommeliers para el maridaje de vino y queso:

  1. Quesos frescos (Mozzarella, Ricotta, Faisselle, etc.): Para estos quesos elige un vino joven. La acidez del vino blanco va bien con el queso fresco. Puede ser un vino dulce y aromático, como un Gewürztraminer o un Pinot Gris, especialmente si acompañas el queso con algo dulce, como miel.
    En cambio, si te gusta la comida salada, escoge un vino blanco seco como el Sauvignon o el Chardonnay.
  2. Quesos blandos con corteza (Brie, Camembert, Coulommiers, etc.): En primer lugar, debes saber que la corteza florida procede del mismo queso al madurar, y puede ser igual de sabrosa que el propio queso. Esta variedad de quesos tendemos a asociarla directamente al vino tinto, pero esta combinación no siempre es la más favorable.
    Ten cuidado de elegir un vino tinto con poca tanicidad, que amplifique el amargor y la acritud de la corteza. Un vino tinto con taninos ligeros y sabor afrutado (como un Beaujolais o un Gamay de Anjou) será suficiente. Los vinos blancos elaborados con Sauvignon Blanc, como el Sancerre, también van bien.
  3. Quesos blandos de corteza lavada (Reblochon, Munster, Pont l’évêque, etc.): Con su sabor pronunciado, sus potentes aromas y su textura cremosa, deben combinarse con vinos blancos muy aromáticos, como un Gewürztraminer, un Riesling muy maduro o un Viognier del Ródano.
  4. Quesos azules (Bleu d’Auvergne, Roquefort, etc.): Se caracterizan por la presencia de moho azul, un sabor salado y fuerte y una textura suave. Van bien con vinos dulces, como Sauternes, Coteaux-du-Layon, Monbazillac o un Maury dulce. El dulzor del vino suaviza el picor del queso y va muy bien con su cremosidad.
  5. Quesos cocidos prensados (Comté, Beaufort, Emmental, Gruyère, etc.): Estos quesos son muy grandes y requieren largos meses de maduración. Ofrecen aromas afrutados que combinan muy bien con vinos blancos de gran cuerpo con notas de mantequilla y avellana. Sirve, por ejemplo, un vino amarillo o blanco del Jura, o un Chardonnay de Borgoña.
  6. Quesos prensados sin cocer (Cantal, Osso-Irraty, Raclette, Gouda, Manchego, Mimolette, etc.): Se caracterizan por una textura flexible, pero densa y un sabor que varía en intensidad según el proceso de maduración. Cuanto más gruesa sea la corteza, más potente y picante será el queso. Recurre a un vino Syrah (del Valle del Ródano, por ejemplo).

 ¿Entonces, qué pasa con una tabla de quesos variada?

Como has podido ver, cada queso requiere un maridaje diferente. Lo que generalmente recomiendan es abrir un vino blanco que no sea demasiado potente, pero sí ligeramente aromático, como un Chardonnay de Borgoña o un Sauvignon Blanc del Loira.

Vino y queso

Si no quieres renunciar a los tintos, recomiendan un Pinot Noir de Borgoña o un Gamay de Beaujolais o del Loira. Puedes elegir vino tinto, sí, pero con la menor cantidad de taninos posible.

Si no quieres renunciar a los tintos, recomiendan un Pinot Noir de Borgoña o un Gamay de Beaujolais o del Loira. Puedes elegir vino tinto, sí, pero con la menor cantidad de taninos posible.

Vino y queso son una referencia de los mejores maridajes de todos.

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