La historia de la llegada de Freixenet a Cuba y su presencia en más de 140 países a través de plataformas comerciales propias para cubrir las diferentes áreas geográficas

Uno de los grandes méritos del Grupo Freixenet, sus cavas y vinos, en sus más de dos décadas de presencia en Cuba, radica en su decisión inquebrantable de comercializar sus productos en la Isla. Cuando la estilista catalana Juanita Mateo arribó a La Habana por primera vez, en compañía de sus dos hijos, nunca imaginó que permanecería por tantos años y llegaría a enamorarse de un mundo Freixenet marcado por una suerte de transculturación de razas, estilos e historias.

Freixenet

Bodega española introduce en turismo cubano nuevos vinos.

Su hijo Lluis Ortega Mateo, actual director del Área Centro América y Caribe de la compañía, se ha convertido en un verdadero difusor de los vinos en las principales plazas comerciales. Ambos —Juanita y Lluis—, así como otros miembros de la familia y de la representación de la compañía en la Isla han sabido defender los valores de los vinos en un mercado donde no existía el hábito de su consumo, logrando un éxito comercial nunca antes conocido.

Hoy, en las instalaciones turísticas y gastronómicas estatales, y en los restaurantes privados —conocidos como “paladares”—, ya es loable consumir los vinos y cavas Freixenet, cuya aceptación crece cada día en correspondencia con el incremento de los viajeros extranjeros, que optan el país. Entre sus logros principales se encuentra la formación y el desarrollo de los sommeliers, sumillers o presentadores de cartas de vinos en Cuba, una profesión que antes no existía en el mundo de la gastronomía de este país y que hoy ha ganado fuerza gracias a la labor desinteresada iniciada por Freixenet.

Historia de Freixenet

La historia de Freixenet se remonta a 1861, fecha en que Francesc Sala Ferrés funda la Casa Sala, la primera marca exportadora de vinos en Sant Sadurní d’ Anoia. Su hijo, Joan Sala Tubella, decidió continuar el negocio y, después de la boda de su hija Dolors Sala Vivé con Pere Ferrer Bosch, comienza el negocio del cava, en 1914. Pere Ferrer Bosch era hijo de La Freixeneda, finca del siglo XIII situada en el Alto Penedès. En la década del 20 y del 30 del pasado siglo, el impulso de los fundadores y la seguridad en la calidad de sus productos ya habían procurado notoriedad a esa firma española.

Freixenet; su historia

Fue en 1914 cuando lanzó al mercado la primera botella con la marca Freixenet.

El primer establecimiento en los Estados Unidos (en Nueva Jersey) data de 1935, y para 1941 se lanza al mercado el que, con el tiempo, se convertiría en uno de sus productos estrella, la cava Carta Nevada. Sin embargo, no es hasta 1974 que aparece el cava Cordón Negro, actual líder en exportación, presente en más de 140 países. En los años setenta Freixenet es ya una marca plenamente estable, firme y consolidada, y con una clara vocación de expandirse internacionalmente.

Para la década del 80 se inicia su expansión y posterior liderazgo mundial, lo que condujo al Grupo Freixenet a posicionarse como el primer productor de vinos espumosos elaborados según el método tradicional. Lluis Ortega Mateo, director de área Centro América y el Caribe, UCSA, Freixenet. Esta firma en 2018 disponía de unas 18 bodegas en siete países de tres continentes y continúa abriéndose camino en los principales polos turísticos de la Mayor de las Antillas.

El año 2008 resultó muy especial para esa prestigiosa entidad española porque fue la fecha seleccionada para su nueva sede oficial en Cuba, ubicada en el Miramar Trade Center, luego de casi tres décadas de trabajar en la Isla a través del grupo de Juanita Mateo.

En la actualidad, Freixenet es reconocido por la calidad de sus vinos

En estos momentos, la comercializadora UCSA Freixenet, que distribuye en Cuba vinos, espirituosos y licores de casi una veintena de bodegas de España, Chile, Italia, Francia y Argentina, entre otros países, tiene como producto insignia las cavas de la afamada bodega española Freixenet, muy reconocidas por su calidad en todo el mundo. Como representación independiente del grupo Juanita Mateo, al cual pertenecía hasta el momento Freixenet, se concentra en elevar las ventas y representaciones de marcas de vinos, espirituosos y licores en el mercado cubano, así como en otros países de la región.

Su actual director y representante, Lluis Ortega Mateo, ha asegurado que su empresa continuará ofreciendo en la Isla productos de alta calidad, y brindando un servicio que distingue por su rigor y profesionalidad. En la primera década del siglo pasado Freixenet optó por elaborar exclusivamente cava, siguiendo el método utilizado en la Champaña (Champán, Francia). En los años 20-30, el impulso de los fundadores y la seguridad en la calidad de sus productos favoreció las gestiones para introducirse en mercados extranjeros. Su primer establecimiento en los Estados Unidos (New Jersey) data de 1935.

La Guerra Civil española, primero, y la Segunda Guerra Mundial, después, frenaron el desarrollo de la empresa y el impulso de la primera década. A pesar de esa disyuntiva, en el año 1941 se lanza el que —con el tiempo— se convertiría en uno de sus productos estrella, el Carta Nevada y, en 1974, el cava Cordón Negro, líder en exportación.

El Grupo sigue una estrategia global, pero dispone de plataformas comerciales propias para cubrir las diferentes áreas geográficas del planeta. Pese al considerable crecimiento que la firma ha experimentado desde su fundación, Freixenet mantiene el espíritu familiar y el respeto por las tradiciones más antiguas. Al decir de sus miembros, la cuota de mercado de cava exportado a todo el planeta, —según cifras de 1999—, correspondiente a Freixenet fue de un 77 por ciento sobre el total.

Freixenet exporta a más de 140 países y es la marca de vino espumoso de calidad más grande del mundo. La producción de cava de Freixenet no es fruto del azar ni de la suerte, sino de un savoir-faire en todas las fases del proceso, adquirido con el tiempo. Así, en cuanto a la vendimia, se realiza durante los meses de septiembre y octubre, de acuerdo con los diferentes grados de maduración de cada variedad y del microclima de cada región. En atención a estos factores, los técnicos de cada una de las zonas deciden el momento óptimo para la vendimia.

¿Cómo se evalúa la calidad?

Los mejores cavas Freixenet han ratificado sus dueños en sus presentaciones, se obtienen de la denominada flor del mosto, o sea, del primer prensado de las mejores uvas seleccionadas. El siguiente paso, la fermentación, se produce en depósitos de acero inoxidable dotados de un sistema de refrigeración —implantado en la compañía desde principios de los 70— que mantiene la temperatura baja y estable (15º C). La ventaja de esta tecnología es evitar que, por efecto del calor, el vino fermente de manera acelerada y tumultuosa y pierda los aromas más delicados y sutiles.

Durante todo el proceso los vinos son catados repetidamente por los enólogos, encargados de decidir la proporción de cada variedad que intervendrá en el vino base para el cava final elegido. De la creación de la cuvée depende, de hecho, la regularidad y las características diferenciales de una marca.

Una vez mezclados los vinos se añaden levaduras previamente cultivadas para que consuman el azúcar que contiene la uva y lo transformen en alcohol y anhídrido carbónico. La selección de levaduras es determinante en la distinción de un cava. Tras el embotellado y tapado provisional de las botellas, se depositan en las cavas subterráneas, en la penumbra y a temperatura constante, hasta el momento del degüelle, expedición y venta. Sin lugar a dudas, las glamourosas campañas publicitarias de la firma han ayudado a una buena comunicación con el público y el personal especializado.

El Grupo Freixenet se compone por las cavas Freixenet —la casa madre—, Segura Viudas, Castellblanch, Conde de Caralt y Canals & Nubiola, todas ampliamente consolidadas por la calidad de sus productos. Además, también elabora vinos tranquilos en las bodegas René Barbier, otro nombre acreditado de la vinicultura española.

Paralelamente a esta expansión en su comarca de origen, la empresa ha plantado viñas y construido Freixenet Sonoma Caves, en California (Estados Unidos) y en Querétaro (México), donde se encuentran las cavas Sala Vivé. También ha adquirido las cavas Henri Abelé en el corazón de la región de la Champaña —concretamente en la localidad de Reims (Francia)—, que datan del año 1757 y son las terceras en antigüedad de esta prestigiosa zona.

Además, Freixenet ha ido consolidado —desde los años 60 una red de empresas propias de distribución y venta de cavas. El resultado es una organización comercial que la compañía ha sabido potenciar gracias a la diversificación de sus productos y a la ampliación de mercados. Esta firma, sin perder su carácter familiar, se ha convertido en un grupo multinacional que integra cavas y empresas de distribución mundial. Los cavas que componen el catálogo de Freixenet tienen nombre propio: el XXI, elaborado con viñedos de Freixenet; el Reserva Real, un cava para entendidos; el Cuvée D. S., reserva de la familia Ferrer; y el Brut Barroco, capaz de reflejar el espíritu de una época pasada.

Los otros nombres ilustres son: Brut Nature, el decano de los cavas milléssimés; el Brut Rosé, elaborado al 50 por ciento con uva garnacha y monastrell; el Cordón Negro/Mini Cordón, que es el más universal; el Extra, o más clásico; el Gran Carta Nevada/Carta Nevada/Mini Nevada, muy célebre; y el Excelencia, que es el Freixenet más joven.

Un mérito indiscutible de Freixenet radica en que desde su fundación logró popularizar el champán o champán en las capas medias de la sociedad, dejando de ser esta una bebida exclusiva para ricos o personas de la alta burguesía. Esta estrategia económica le valió llegar a ser el champán de calidad más vendido en el mundo.

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