En un polígono madrileño, con nombre de ciudad del futuro, se esconde una pequeña, pero moderna nave, que guarda un tesoro para los paladares cerveceros más exigentes. Tanques que custodian a «La Virgen», una «lager» artesanal que se elabora sólo con ingredientes puros y naturales: seis tipos de malta de cebada en diferentes tostados, tres tipos de lúpulo, agua de Madrid, levadura y «mucho amor».

De los grifos de esta microfábrica mana una cerveza muy sabrosa y aromática, con cuerpo y un tono de rubio opaco. Sus creadores, Jaime Riesgo y Ana Elena, son dos jóvenes emprendedores de 25 años que comenzaron a elaborar esta bebida en casa mientras trabajaban como consultores en San Francisco (EE.UU.), donde el «Home Brewing» está muy extendido. Un día pensaron convertir la afición en negocio y, dos años después, han abierto una microfábrica que produce unos 5000 litros al mes. Allí pasan la semana investigando, creando y catando su zumo de cebada. Un trabajo «muy duro», comentan en tono jocoso.

«La receta está hecha al gusto de Madrid. Tiene mucho sabor pero es ligera, para beberte unas cuantas», destaca Jaime, que afirma que la principal diferencia frente a las de producción industrial es que «sabe a cerveza y se notan las diferentes maltas y lúpulos». «No le añadimos arroz, maíz ni otros aditivos, no la filtramos ni pasteurizamos y la dejamos fermentar más tiempo, durante mes y medio», matiza.

Degustarla en la misma fábrica

Aunque de momento solo comercializan la versión «lager» (baja fermentación) están trabajando en una «ale» (de fermentación más rápida), que pronto empezarán a embotellar. Si quieres degustarla tienes dos opciones: acudir a alguno de los bares o comercios de Madrid que las distribuyen (Sudestada, La Bomba, Los Asturianos Mantequería alemana, Cervezorama, La Tienda del Cervecero, Jamoncito, La Andaluza), o en la propia fábrica (Calle del Cabo Rufino Lázaro, 4. Las Rozas), donde los viernes, de 18.oo a 00.oo horas; y los sábados, de 12.00 a 14.00 horas y de 18.00 a medianoche, los clientes pueden tomarse unas cañitas en la barra (1,60 euros/caña), probar otras variedades, como la muy recomendable «rojiza»; visitar las instalaciones y comprar cajas de botellines para llevar.

Pero en el camino del emprendimiento, no todo han sido rosas. Ana y Jaime encontraron muchas trabas en la financiación y la obtención de licencias, pero al final consiguieron dejar la oficina para hacer de su hobby una manera de ganarse la vida, con la ayuda de otros cuatro socios.

Ingredientes de importación

Una de las peculiaridades de este negocio es que tienen que comprar la mayoría de las materias primas fuera de España, en Bélgica, Alemania y EE.UU., porque en nuestro país el coste de lamalta de cebada y el lúpulo es prohibitivo para las pequeñas cerveceras. «Si todos los ingredientes fueran españoles tendríamos que doblar el precio de la cerveza», asegura Jaime.

No son los únicos que se han propuesto que los madrileños beban una cerveza pura. La Cibeles,Calvin’s y Naturbier son otras de las marcas artesanas que tienen como filosofía elaborar un producto de alta calidad, con un bajo volumen de producción.

Acorde a lo que guarda en su interior, la etiqueta de «La Virgen», con la ilustración de una mujer muy flamenca que adorna su pelo con un castizo clavel, también es una pequeña obra de arte. «La dibujó nuestro amigo y socio Rubén, que trabaja como diseñador en San Francisco», desvela Jaime. Y las chapas de los botellines, que representan los ingredientes de la cerveza, son de coleccionista. Solo le ponemos una «pega», que la versión de 75 centilitros también tiene chapa en lugar de tapón. Así que una vez abierta hay que bebérsela del tirón. «¡Menudo problema!», pensarán algunos…

Fuente: ABC.es