Celler del Roure es una bodega familiar en busca de su identidad territorial, ha recuperado variedades autóctonas como la Mandó o la Arco

Celler del Roure es una pequeña bodega familiar de la D.O. Valencia, una bodega en constante búsqueda de la identidad territorial. La recuperación de variedades autóctonas prácticamente desaparecidas, como por ejemplo la Mandó o la Arco de las que se han recuperado algunas fincas de cepas viejas, o la elaboración en tinajas de barro, una tradición milenaria en la zona mediterránea, son algunos ejemplos de la identidad y el arraigo al territorio. Vinos sinceros, auténticos, ligados al territorio.

En vino de Celler del Roure se elabora en tinajas de barro

En vino de Celler del Roure se elabora en tinajas de barro.

Los viñedos de Celler del Roure se encuentran en cuatro fincas situadas en la ladera norte de la Serra Grossa, a unos 550 metros de altitud s.n.m. Aunque siempre se trata de suelos de ladera pobres en materia orgánica, las parcelas presentan diferentes texturas, contenidos de caliza activa y diferencias microclimáticas que determinan la selección de las variedades y los clones tradicionales y foráneos más interesantes.

Celler del Roure opta por la implantación de las variedades de viníferas mandó (variedad tradicional, casi desaparecida, que fue mayoritaria en la zona junto con la monastrell), monastrell, syrah, cabernet sauvignon, merlot, garnacha tintorera y petit verdot.

Celler del Roure vinos

En Celler del Roure se desarrollan distintas líneas de investigación en colaboración con varios departamentos de la Universidad Politécnica de Valencia.

En Celler del Roure se desarrollan distintas líneas de investigación en colaboración con varios departamentos de la Universidad Politécnica de Valencia:

  • Sobre técnicas de cultivo.
  • Efectos y control del estrés hídrico mediante riego por microaspersión.
  • Adaptación de sistemas de conducción.
  • Cubierta vegetal permanente, producción integrada, etc.
  • Técnicas de elaboración y crianza (seguimiento de polifenoles en distintas maceraciones, evoluciones durante la crianza, etc.).

La bodega inicia su actividad con la cosecha del año 2000, elaborando unos 40.000 kg de uva tinta de cuatro variedades en nueve fermentaciones. De la cosecha del año 2008 se elaboran 300.000 kg. de uva tinta de ocho variedades en más de cincuenta fermentaciones.

El excelente tinto Vermell 2019, con 91 Parker; o el totalmente original Safrà, 94 Parker son los dos vinos que te presentamos en esta ocasión:

vermell-2019 de Celler del Roure

Vermell 2019, de Celler del Roure.

Vermell 2019, crianza que le aporta elegancia sin restarle viveza

Producido por Bodegas Celler del Roure en D.O. Valencia. Con su nombre (vermell, rojo en valenciano), este tinto hace referencia a la fruta roja que aparece en su paleta aromática y al color que toman las hojas de las vides de Garnacha tintorera en otoño. Para su elaboración, además de esta variedad, se emplea la autóctona Mandó y su vinificación se acerca más a la de un rosado que a la de un tinto, con una crianza en tinaja que le aporta elegancia sin restarle viveza.

En cata se muestra expresivo, afilado y vertical, jugoso en boca, con tanino muy fino y un final seco y calcáreo. En suma, un vino asequible y fácil de beber, pero con un marcado carácter.

Temperatura de servicio: Se recomienda servir a 16 °C.
Consumo: Óptimo hasta 2023, aproximadamente, si se conserva en buenas condiciones.
Maridaje: Ideal para acompañar con un tartar de atún rojo.

«Es un tinto de entrada de variedades locales, es una mezcla de 70% de Garnacha Tintorera y 30% de Mandó de viñedos plantados en 1996. Fermentó con parte de los racimos enteros en acero inoxidable con levaduras autóctonas y maduró en tinajas de arcilla (ánforas) de 2.600 litros durante cuatro meses. La vinificación es muy ligera, más cercana a un rosado que a un tinto.

«Es muy primario, jugoso como morder un racimo de uvas maduras. El paladar sigue siendo mineral y serio, con un final seco y calcáreo, bastante inusual en este punto de precio. Tiene un poco más de estructura y energía que el 2018. Sencillo y fácil de beber. 80.000 botellas producidas. Fue embotellado en mayo de 2020», según opiniones de los críticos.

safra 2019

Safrà nace en 2015 tratando de definir mejor las parcelas y los vinos antiguos de Celler del Roure.

Safrà: distinto, más fluido y sobre todo más vivo

Safrà nace en 2015 tratando de definir mejor las parcelas y los vinos antiguos de Celler del Roure. Safrà es un Mandó distinto, más fluido y sobre todo más vivo, con más sensaciones electrizantes, con más alma de blanco: «Dándole muchas vueltas al cultivo y a la elaboración mientras el viñedo iba adquiriendo algo más de sabiduría (unos veinte años de edad) se encontró un perfil de vino que da sentido a la gran apuesta por esta variedad injustamente olvidada y despreciada».

Sobre la Mandó:

  • Es una variedad que permite una vendimia ligeramente avanzada
  • Intensifica los caracteres que se buscan
  • Expresa mejor si se vinifica en lagares, con una parte de racimos enteros, maceraciones prolongadas pero a bajas temperaturas y muy muy suaves.
  • Las tinajas de barro de la bodega fonda son el final feliz de esta historia.
  • Estos vinos de Mandó se crían maravillosamente bien en estas tinajas de barro.
  • La imagen es una libélula, pero teñida de ese color entre el amarillo y el naranja que tienen algunas cosas buenas para comer o para realzar las comidas como es caso del azafrán.

«El Safrà 2019 se ha elaborado con una base de Mandó. Dicen que es un tinto con alma de blanco. Cosechan la uva temprano y utilizan un 30% de racimo entero para la vinificación en acero inoxidable con levaduras autóctonas. Este 2019 es un coupage con un 30% de Arcos, una uva casi olvidada que están recuperando y a la que están poniendo mucha atención. Como muchos de los otros vinos, tuvo crianza en antiguas tinajas enterradas de 2.600 litros en su impresionante bodega del siglo XVII.

«Siempre me ha gustado la expresión floral y aromática de este vino, que tiene agradables aromas y complejidad, desarrollando hermosas notas de guindas; y en boca es más serio de lo esperado, más largo, profundo y muy sabroso. Más etéreo que Vermell y menos picante que Parotet. Creo que ha ganado en frescura y complejidad con la incorporación de Arcos, que es parte de la mezcla por primera vez en 2019», calificó Luis Gutiérrez para The Wine Advocate.