A pesar de que 2020 ha sido un año complejo, Abadía Retuerta tuvo muchas satisfacciones, por lo que se plantea un 2021 lleno de positivismo

Siempre que Abadía Retuerta  aparece, lo hace para complacer hasta al cliente más exigente con novedades jugosas. De la nueva añada, Abadía Retuerta Selección Especial, en nada menos que tres formatos distintos; además, Abadía Retuerta Petit Verdot 2015Abadía Retuerta Pago Valdebellón 2015 y el valoradísimo Le Domaine Blanco de Guarda 2019 son de los vinos que ejemplifican la excelencia de una casa referente.

Los vinos de Abadía Retuerta son el hilo conductor de la historia de la bodega: «Producidos a partir de la selección de las mejores uvas de nuestros pagos, entre nuestra propuesta encontrará una decidida apuesta por los vinos de terruño».

Abadía Retuerta

Gracias a la tecnología, en la actualidad cualquiera puede conocer cada rincón de la abadía y de la bodega.

«Somos una bodega con una filosofía de trabajo que radica en el movimiento del vino exclusivamente por gravedad (una iniciativa que aúna el respeto por las prácticas tradicionales de elaboración de nuestro producto, con la reducción del impacto ambiental de la bodega)», explican desde Abadía Retuerta.

A pesar de que 2020 ha sido un año complejo, la bodega por su parte tuvo muchas satisfacciones, por lo que se han propuesto un 2021 lleno de positivismo. Ya en este año se han desarrollado proyectos que han conseguido sacar adelante amén de las circunstancias.

Las experiencias y catas virtuales

La pandemia ha exigido nuevas alternativas para acercar a los clientes, amigos y aficionados a la bodega. La respuesta la han dado las plataformas digitales para dar a conocer los vinos y las novedades de la finca: «La ventaja de llegar a un público tan amplio y diverso, con aficiones e intereses distintos, nos llevó a crear una oferta virtual especialmente variada».

Más allá de las propuestas de cata que cubrían de uno a tres vinos de la gama, Abadía Retuerta lanzó sesiones de literatura y vino, arte y vino, y dos catas maridajes: una con queso y otra más exótica con chocolate.

Abadía Retuerta

Los vinos de Abadía Retuerta son el hilo conductor de la historia de la bodega: «Producidos a partir de la selección de las mejores uvas de nuestros pagos».

Por ejemplo, “Convivir con el arte” proponía un recorrido por la colección pictórica de artistas italianos, maestros del renacimiento flamenco, grabados de Miró y la serie de muebles antiguos y alfombras orientales que alberga el monasterio, la experiencia micológica permitía disfrutar de una jornada otoñal buscando y degustando setas.

Además, otra alternativa, fue la apertura de Calicata, el nuevo terroir bar de la bodega y uno de los proyectos que se trabajaron con más cariño en 2020. Tenía el valor simbólico de crear algo pese a la presión de la pandemia y además fomentaba el disfrute con la máxima seguridad al tratarse de una propuesta al aire libre.

Se sumó como novedad en 2020 el hecho de la bodega formó parte de Leading Hotels of the World, que es uno de los sellos hoteleros más exclusivos del mundo. Agrupa a 400 hoteles independientes y de lujo de ochenta países que reflejan la esencia del destino en el que se encuentran y se distinguen por sus elevados estándares de calidad y originalidad, y por detalles que los hacen únicos.

Gracias a la tecnología, en la actualidad cualquiera puede conocer cada rincón de la abadía y de la bodega. Fruto de la apuesta de Abadía Retuerta LeDomaine por la innovación, en 2020 se puso en marcha una experiencia pionera de realidad aumentada; una visita virtual que funciona como la antesala de lo que los clientes podrán descubrir y vivir en nuestra finca.

Mucho ha llovido desde la construcción de la bodega

Pascal Delbeck lleva casi 25 años detrás de los vinos de Abadía Retuerta. Hoy la finca parece un vergel, pero a principios de los noventa estaba todo por hacer, incluida la construcción de la bodega.

Así explica de los inicios: «Estrenamos el sistema de «ovis» para trabajar por gravedad sin saber muy bien cómo funcionaba, pero éramos un equipo de gente muy joven y motivada de los que seguimos casi todos. Como no había techo, a veces estabas remontando y empezada a llover, o fallaba la electricidad. Los depósitos llegaban desde Portugal a razón de tres al día».

«Entonces, éramos muy jóvenes y organizábamos muchas catas y reuniones.  Ahora muchos tienen hijos y es más complicado, pero la relación se mantiene», recuerda Pascal Delbeck.

Explica que no se usaban mesas de selección en la zona y se vendimiaba mirando al vecino, las técnicas normales en Burdeos como el aclareo de racimos todavía no existían. «Hasta vino el cura de Sardón de Duero en una ocasión para ver por qué estábamos tirando uva», dice.

Abadía Retuerta

Los tempranillos este año han enverado antes; la syrah ha sido más tardía y la última, la petit verdot. Hay buenas previsiones meteorológicas para las próximas dos semanas.

A Delbeck le gusta hablar de las cosechas de 2005 y 2011 porque fueron añadas de madurez: «En 2011 descubrí que septiembre cuenta, y mucho. Hasta entonces era el mes en el que la uva acaba de madurar, pero en 2011 nos dimos cuenta de que podía hacer también mucho calor y que se podía conseguir un efecto de tanino muy dulce. Fue una añada muy concentrada, pero a la vez muy equilibrada. La acidez se conjuntó bien y aunque el grado era alto, no se notaba».

«Vendimiamos el blanco y la semana que viene empezaremos con algo de tinto. Hemos tenido un golpe de frío de dos días con temperaturas muy bajas y se ha saltado a los 35º C. Al final tenemos buenas previsiones de calidad, pero la vendimia va a ser muy heterogénea y larga porque hay mucho de todo: viñas con más y menos carga, maduraciones a distinto ritmo.

«Los tempranillos este año han enverado antes; la syrah ha sido más tardía y la última, la petit verdot. Hay buenas previsiones meteorológicas para las próximas dos semanas, de modo que la maduración va a ir avanzando bien», sonríe agradecido con la tierra.

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