Damos un repaso a las diferencias entre los vinos jóvenes y añejos, teniendo en cuenta las virtudes y particularidades de cada uno

En materia de vinos, a menudo se recurren a palabras como crianza, reserva, guarda o envejecimiento como si estas fueran sinónimas de calidad. Esto ha conllevado a muchos errores, por ejemplo que se haya degradado al vino joven a una bebida de menor relevancia. Nada más lejos de la realidad.

De eso te hablaremos en este post. Aquí descubrirás de una manera sencilla cuáles son los vinos jóvenes y añejos, qué consiste un vino joven, así como las virtudes y particularidades de cada uno.

Vinos jóvenes

Vinos jóvenes se consideran cuando no han tenido un proceso de crianza o envejecimiento tras la fermentación alcohólica y/o malo láctica.

Veamos algunos conceptos importantes:

Añada: es la cosecha de cada año, especialmente en el caso del vino.

La añada es un referente importante en los vinos de mesa y suele constar en la etiqueta de la botella. En España, desde una orden ministerial de 1 de agosto de 1979 debe corresponderse con el de la cosecha al menos en un 85 %. El resto consiste en la adición de vinos de otras añadas, guardadas como reserva.

Vendimia: tiene lugar en otoño.

El primer vino (también llamado «caldo»): es el mosto de uva fermentado y encubado durante unos cuarenta días, con un grado alcohólico aproximado de 12 %, muy popular en el Aljarafe sevillano. Los italianos llaman al primer vino, “novello”, puede aparecer ya en noviembre, mes y medio después de la vendimia. El vino “novello” requiere una técnica particular de fermentación. El primer vino, aunque es muy oloroso y fragante, no se recomienda para el envejecimiento.

La mezcla de vinos: se suele denominar con la expresión francesa “coupage”. Con el “coupage” se pueden conseguir vinos muy uniformes a lo largo del tiempo independientemente de las diversas cosechas.

¿Cuáles son los vinos jóvenes?

Vinos jóvenes se consideran cuando no han tenido un proceso de crianza o envejecimiento tras la fermentación alcohólica y/o malo láctica, fundamentalmente en barrica, pero también puede ser en depósitos de hormigón, así como en tinajas de barro.

Son vinos que, entre 2 y 4 meses después de la vendimia, se encuentran ya listos para su consumo. Es por ello por lo que tienden a ser vinos del año (si se han elaborado en el cono sur, donde la vendimia coincide con nuestra primavera) o del año inmediatamente anterior (fundamentalmente en el hemisferio norte, dónde vendimiamos entre septiembre y octubre).

Vinos jóvenes y añejos: virtudes y particularidades de cada uno 1

El Vino joven recoge toda la fruta e intensidad de la uva

Debido a este proceso de elaboración tan corto, los vinos jóvenes son los más afrutados por excelencia, mostrando en mayor medida las particularidades y bondades de cada tipo de uva de los que están compuestos. Pero lo interesante, es que las características de estos vinos no solo están relacionadas con una manera de elaboración, sino también con el proceso de selección de la uva.

Particularidades de los vinos jóvenes:

  • Los vinos jóvenes son concebidos para ser bebidos en un período de tiempo relativamente corto, por lo que tener una estructura adecuada.
  • Para hacer un vino joven, necesitaremos uvas con menor carga tánica para que el vino sea suave y bebible casi desde el primer día.
    La musculatura y el esqueleto del vino se encuentran en unos componentes llamados taninos y antocianos, ubicados en la piel y en la pepita de la uva. Cuantos más taninos y antocianos tenga el vino, mayor capacidad de guarda.
  • El proceso de fermentación y elaboración de un vino joven también difiere del de otros vinos. La consecución de esta musculatura y esqueleto del vino se hace a través de un proceso de extracción que se realiza macerando el mosto de la uva, con la piel y las pepitas durante el proceso de fermentación alcohólica. Los vinos jóvenes necesitan fermentar con temperaturas más bajas, macerar durante menos tiempo e incluso hacerlo durante la fase acuosa del vino (cuando hay más azúcar que alcohol en la fermentación) para extraer todo el aroma y sabor de la uva, pero también evitando extraer más taninos de los necesarios. De esta forma logramos a la par, un vino agradable, fresco y frutal.

¿Qué es un vino añejo?

Los vinos añejos ó Reserva tienen como característica fundamental el año en que se cosechan las uvas con que se elabora. Tienen, por lo general, un precio significativo y son madurados en barricas de roble, este tipo de vinos se distinguen por su gran calidad y profundo sabor a frutas o especias.

vinos añejos

Los vinos añejos tienen como característica fundamental el año en que se cosechan las uvas con que se elabora.

El clima es un elemento primordial para este tipo de vinos que se caracterizan por su gran calidad. En el caso de un Syrah, esta variedad responde a un clima seco y a una gran exposición solar. En resultado es un vino sabroso en donde los azúcares se han madurado rápidamente gracias a la generosidad del sol. Por otro lado, un vino elaborado con la uva Sauvignon Blanc reflejan la exposición a un clima fresco.

El sabor de los vinos añejos es muy complejo y singular. Lo mejor para describirlo es abrir una botella y comprobarlo personalmente. Pero esto no todo, de nada sirve adquirir un vino de este tipo si no sabes cómo conservarlo. Para ello debes disponer de un lugar adecuado para guardarlo. La clave: poca luz, una temperatura que no supere los 12º C y una humedad constante del 80%.

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