Ruth Román y Juan Pablo Chiriboga cuentan la historia de Licor OPA, una bebida artesanal que lleva de sello una historia familiar y hace un homenaje al abuelo

Ruth Román y su esposo Juan Pablo Chiriboga llevan adelante el emprendimiento OPA. Él guarda como preciado tesoro los recuerdos de su abuelo Bolívar, sacando siempre lo mejor de ellos. Son los que lo impulsan a ser innovador, amable y dinámico.

‘Opa’, así le llamaban a su abuelo y hoy se concreta el homenaje de la familia en estas botellas que resguardan mucho más que un preciado líquido. «Mi abuelo siempre estaba preparando bebidas, como licores de mandarinas, de limón y de otros frutos que hallaba en la casa, para compartirlos con su familia y sus amigos», explica Juan Pablo.

Licor OPA

Ruth Román y su esposo Juan Pablo Chiriboga llevan adelante el emprendimiento OPA. Imágen de Licor OPA

Ruth Román también conoció al abuelo y compartió vivencias con él, durante las visitas a Quito que le hacía la pareja desde Guayaquil: «Siempre nos recibía con deliciosos productos inventados por él mismo, en cada visita que le hacíamos».

Un homenaje al abuelo

En la actualidad, Licor ‘OPA’ es el nombre del licor de cacao y café ecuatorianos, con el que Juan Pablo y Ruth iniciaron su negocio desde hace tres años en Guayaquil. «Es un homenaje especial a esa persona que ideaba y creaba algo con poco. A través de su gusto por crear recetas propias, aprendimos a aventurarnos y crear algo especial», narra el sello de la botella del Licor OPA de Cacao.

Licor OPA

En la actualidad, Licor ‘OPA’ es el nombre del licor de cacao y café ecuatorianos, con el que Juan Pablo y Ruth iniciaron su negocio desde hace tres años en Guayaquil

Se trata de una dulce bebida con licor, de textura espesa que conlleva dos productos representativos de Ecuador: cacao y café, a más de whisky; y que le dan el toque mágico para que su sabor sea exquisito. «La elaboración del producto es 100 % artesanal y netamente ecuatoriano. Además de Guayaquil, lo enviamos a diferentes ciudades del país y hay quienes los adquieren para llevarlo de regalo a otros países», dice Ruth.

El proceso de elaboración se lleva a cabo no en una gran industria, sino en la cocina de la casa de esta pareja en la ciudadela Los Ceibos, norte de la ciudad. Ahí se toman un par de horas para crear la mezcla. Ruth aporta sus conocimientos profesionales de cocina y Juan Pablo es el creativo del emprendimiento.

La comercialización de OPA

La venta y la producción del licor OPA tienen que ver con los pedidos que ellos reciban. Hay una alta demanda sobre todo en las fechas especiales como Días de la Madre y Navidad.

Licor OPA

La venta y la producción del licor OPA tienen que ver con los pedidos que ellos reciban. Hay una alta demanda sobre todo en las fechas especiales como Días de la Madre y Navidad.

«Iniciamos vendiendo el primer año 200 botellas, y ahora ya vendemos 2.500. Además de diciembre, que es nuestro mes estrella, nos piden para dar en regalos a trabajadores de empresas, a cumpleañeros y detalles para parejas», explican.

Este negocio fue el resultado de un año de prueba y testeo que hizo la pareja, con ayuda de familiares y amigos. Crearon el producto después de que Juan Pablo regresara de Argentina tras recibir un taller de heladería, donde aprendió técnicas de cómo preparar un buen licor.

«Teníamos para entonces un local de postres, que finamente tuvimos que cerrar; pero como siempre a los dos nos ha gustado emprender, a pesar de que tenemos nuestros trabajos, nos quedamos con OPA», dice Ruth.

Ahora planean abrir su campo de venta y comercializar el licor en diferentes supermercados y gasolineras. «Lo más bonito de tener un emprendimiento es haber creado nuestro producto con receta propia y que a la gente le guste», concluye.

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