La Roja es una cerveza producida en una pequeña planta de Bogotá, iniciativa de exguerrilleros de las FARC que promueve la paz 

La Roja nació en una casa del popular barrio bogotano. No parecería que ahí existe una pequeña planta cervecera, porque pasa desapercibida entre los talleres de mecánica que proliferan en el sector; sin embargo allí ha echado raíces el producto de los esfuerzos de los maestros exguerrilleros de las FARC. Esta se ha convertido en una de las distintas iniciativas, individuales y colectivas de los exguerrilleros. 

«Al frente de la planta en donde se produce la cerveza artesanal La Roja está Rubén Darío Jaramillo, uno de los más de 13.000 exguerrilleros que en noviembre de 2016 se sumaron al acuerdo de paz para dejar las armas y volver a la sociedad», puntualiza un reporte desde Colombia.

La Roja

Al frente de la planta en donde se produce la cerveza artesanal La Roja está Rubén Darío Jaramillo, uno de los más de 13.000 exguerrilleros que en noviembre de 2016 se sumaron al acuerdo de paz.

«Luego de evaluar nombres como Guerrillera o Marquetalia (caserío del departamento del Tolima donde nacieron las FARC en 1964) se decantaron por La Roja porque es neutro y no se asocia con el pasado», explican.

«No ha sido fácil, pero ahí vamos cumpliendo el acuerdo que firmamos en 2016. El Gobierno ha fallado en varias cosas, como en la entrega de tierras para desarrollar otros proyectos, pero esperamos que cumplan, que lo hagan», dice Jaramillo, que estuvo 32 años en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Los proyectos productivos

Según el partido Comunes, los proyectos productivos abarcan líneas como ganadería, piscicultura, apicultura, turismo, confecciones, supermercados y otros en de transformación como cerveza (La Roja y La Trocha), miel, café y panela, entre otros.

Los proyectos productivos

Los proyectos productivos abarcan líneas como ganadería, piscicultura, apicultura, turismo, confecciones, supermercados y otros en de transformación como cerveza (La Roja y La Trocha), miel, café y panela, entre otros.

«Fueron aprobados 39 proyectos colectivos y 1.326 individuales, a los que están vinculadas 2.599 personas en proceso de reincorporación. Para apoyar esos negocios fueron desembolsados 25.266 millones de pesos (unos 7,1 millones de dólares)», explica el Consejo Nacional de Reincorporación (CNR).

Este año el CNR ha aprobado 240 proyectos que vinculan a 302 personas en reincorporación con una inversión de 2.549 millones de pesos (unos 719.000 dólares). Entre los proyectos más exitosos están los de las cervezas artesanales, una fábrica de ropa de montaña y la fabricación de muñecas de trapo.

La planta de La Roja

«La planta de La Roja comenzó con 100 millones de pesos (unos 29.000 dólares), de los cuales la mitad fueron de un préstamo y el resto del dinero fue aportado por un congresista del partido o recursos propios. Las ventas les permiten pagar salarios y ayudar a otros desmovilizados en salud, educación y construcción de jardines infantiles«, asegura el reporte.

La planta de La Roja

La planta de La Roja comenzó con 100 millones de pesos (unos 29.000 dólares), de los cuales la mitad fueron de un préstamo y el resto del dinero fue aportado por un congresista del partido o recursos propios.

La Roja no está en las grandes superficies de ventas por lo que su comercialización se hace en tiendas y algunos bares de Bogotá. «La gente nos llama y nos hace un pedido. Nosotros se lo llevamos a sus casas, a las tiendas o a los negocios que nos la piden. Funcionamos mucho por pedidos«, puntualiza Jaramillo.

En los casi cuatro años que lleva al frente de la planta se las ha arreglado para producir varios tipos de cerveza e, incluso algunas conmemorativas que son acompañadas por etiquetas en las que aparecieron Policarpa Salavarrieta, heroína de la independencia colombiana, más conocida como «La Pola» que es además el nombre coloquial de la cerveza en el país.

También sacaron una versión con el nombre de Pedro Antonio Marín, alias «Manuel Marulanda Vélez» o «Tirofijo», el fundador de las FARC, o de «La Gaitana», una indígena del siglo XVI que lideró a los suyos contra los conquistadores españoles. Aunque reconoce que Colombia está en una economía global a Jaramillo no se le ha pasado por la mente vender la planta a otra compañía.

«No pensamos venderla así tengamos una buena propuesta económica porque esto representa un esfuerzo no solo de los que trabajamos acá, sino que es la extensión de los acuerdos de paz a través de los cuales podemos tener un medio de subsistencia ayudar a otros exguerrilleros que están en otras partes del país», dice.

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