El ron ligero cubano tiene más de 150 años de existencia y ha sido degustado por esclavos, reyes, piratas, aristócratas y obreros

El Ron ligero Cubano se elabora con materias primas autóctonas desde hace más de 150 años, exclusivamente de la caña de azúcar y bajo la premisa de mantener los valores esenciales de la tradición ronera nacional, cuyos fieles guardianes son los Maestros del Ron Cubano. Esta tradición no da lugar al empleo de artificios en el proceso de añejamiento ni a la modificación de aromas y sabores, según define la Denominación de Origen Protegida de Cuba. Este es el mismo ron que cuenta con más de un siglo de existencia y que ha sido degustado con agrado por disímiles sectores sociales: esclavos, reyes, mambises y piratas, aristócratas y obreros.

Un poco de historia

Por mucho tiempo la caña de azúcar constituyó la principal fuente de ingresos en Cuba, sustituyendo incluso la ganadería y el café entre los productos de exportación a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Las condiciones naturales y el suelo fértil del país convirtieron a la Isla en una excelente opción para los conquistadores españoles, dejando a un lado, incluso, la “fiebre de oro” que se despertaba en el continente americano. Para esa época en Santo Domingo ya se producía azúcar de caña. La gramínea había sido llevada por Cristóbal Colón en su segundo viaje al Nuevo Mundo, aunque se considera oriunda de Nueva Guinea, y fue Diego Velázquez quien la trajo a la Isla desde Santo Domingo.

Santiago de Cuba es la cuna del ron ligero cubano.del ron ligero cubano

La provincia Santiago de Cuba es la cuna del ron ligero cubano.

Como al principio en La Española, las primeras formas de extracción del guarapo eran primitivas, sin embargo, resultaron muy útiles en los negocios, pues el sobrante de los preparados caseros servía como pago en el mercadeo con los piratas y la compra de esclavos. Los primeros ingenios con fines comerciales se instalaron en el siglo XVI, aunque ya en 1534 Hernando de Castro, el primer contador y tesorero de Cuba, escribe a Carlos V: «Tengo todo aparejo para poder hacer un ingenio de azúcar a legua y media de esta ciudad, que sería, haciéndose, el primero de esta isla».

A inicios del siglo XVII se incrementaron los trapiches azucareros, no solo en La Habana, sino también en Santiago de Cuba, a finales de 1600 ya funcionaban unos 60. El país ofrecía condiciones favorables por la posición estratégica en las rutas comerciales, condiciones que fueron muy bien aprovechadas en 1595 y 1600, años en los que se aplicaron dos mercedes reales que concedían importantes beneficios a los dueños de los ingenios azucareros y potenciaban la actividad.

La política de fomento del azúcar se le encargó al gobernador que debía repartir entre un total de 17 hacendados 40 000 ducados. “Sin azúcar no hay país”, llegaron a sentenciar muchos en aquella época, motivados por la expansión de la industria azucarera que se vivía en la Isla, cuando a principios del siglo XIX se introdujo la máquina de vapor perfeccionada por Richard.

En 1830 ya existían más de mil ingenios que producían unas 94 mil toneladas. Cuba se convirtió en séptimo país del mundo en tener ferrocarriles, y el primero en América Latina.

Guarapo, azúcar… y llegó el ron

Muy pronto los marineros, los aventureros y los habitantes de Cuba comenzaron a elaborar a partir del guarapo un jugo fermentado y la «tafia» (el antepasado del ron). En su fabricación fueron esenciales las excelentes condiciones climáticas, los nutrientes naturales, la materia prima y el añejamiento: “Se dice que los esclavos acostumbraban a beber lo que llamaron “guarapo”, obtenido de la fermentación de la yuca y el maíz. Luego, pasaron a extraerle el jugo a la caña de azúcar, que una vez fermentada, daba origen a un licor fuerte. El líquido se obtenía a través de rudimentarios aparatos, pero más tarde se utilizó el trapiche en ingenios y centrales; el guarapo se transformó en alcoholes y de ellos surgió el aguardiente”.

el ron ligero cubano

El ron ligero cubano: un producto genuino para degustar.

Muchos investigadores denominan “ron agrícola” al que se obtiene a partir de la destilación de zumo de caña de azúcar sin manipular. En la fabricación del ron se usa el guarapo para la fermentación, mientras que para los rones industriales el proceso llega hasta la obtención de la melaza. Para alcanzar calidad en este preparado se destila una y otra vez, lo que permitió que se ganara en transparencia y aroma.  hicieron que no solo fuera apetecible, sino que una y otra vez se destilara. Pero fue en el siglo XIX que se convirtió en una bebida competente.

Para el siglo XVIII, Cuba exportaba el ron hacia Europa, muchas veces ligado al tabaco, un maridaje que se ha mantenido durante años. Y mucho antes, desde siglos anteriores, fue un factor económico de importancia, pues se exportaba a Europa desde las Antillas y se usó en el comercio, en el tráfico de esclavos africanos y en el negocio de pieles con indios de América del Norte. En el año 1763 había 150 destilerías en Nueva Inglaterra que se abastecían principalmente de las Antillas Francesas.

A finales del siglo XIX esta producción se diversificó: en el país funcionaban más de mil destilerías en Cárdenas, Santiago de Cuba, Cienfuegos y La Habana. Además, se impusieron en el mundo marcas como Matusalén, Jiquí, Bocoy, Campeón, Obispo, San Carlos, Albuerne, Castillo, Bacardí y Havana Club.

El ron que hoy conocemos fue creado por D. Facundo Bacardí y Masó, un catalán e hijo de un comerciante de vinos, hace más de 150 años. Él como muchos otros se deslumbró con las posibilidades que ofrecía el “nuevo mundo” y Cuba se colocaba así en su itinerario de aventuras. En la Isla Bacardí conoció a Amelia, un gran amor que no solo equilibraría su vida sentimental, sino que le abriría las puertas a nuevos negocios.

En 1852, Cuba sufrió el azote de dos terribles terremotos y el azote de una epidemia de cólera y gracias a la herencia de Amelia, pudo la familia Bacardí adquirir una destilería en el país. Esta adquisición, unida a los conocimientos que le aportó el negocio de los vinos, propició el nacimiento de un producto de excelente calidad, ampliamente valorado por los expertos a nivel internacional.

El ron cubano también le debe mucho a Pedro Diago, conocido como el padre del ron cubano, pues fue él quien tuvo la idea de almacenar los aguardientes en tinajones de barro enterrados. A partir de 1800 vio la luz un ron de mucha más calidad con la introducción de alambiques de cobre y con los primeros intentos de envejecimiento.

Se creó entonces un ron más ligero y refinado, conocido como «ron superior», que fue desarrollado a instancias de la Corona de España en la segunda mitad del siglo XIX. Se buscaba un ron más delicado, capaz de satisfacer el paladar de los miembros de la Corte y las élites del Imperio. Este ron se considera el padre del actual: ligero, suave, delicado, seco y excepcional, tanto si se bebe solo como en cóctel.

Una nueva etapa

Con el triunfo de la Revolución Cubana se nacionalizan en el país todas las industrias de bebidas y licores, con la que fue necesario una reorganización y ampliación de la industria ronera cubana. Surgió de esta forma la marca Havana Club, en 1878 en Cárdenas, dedicada a la exportación, y cuyo emblema es La Giraldilla. Bajo la firma franco-cubana Havana Club International S.A. la empresa francesa Pernod-Ricard se encarga de su distribución mundial desde 1993. En ella se producen los Añejos Blanco, Tres Años Especial, Reserva siete años y Quince años, además de las más jóvenes Cuban Barrel Proof y el Extra Añejo Máximo, todos de gran aceptación nacional e internacionalmente.

Havana Club es actualmente el ron cubano más conocido nacionalmente y en el resto del mundo, y sigue personificando el patrimonio y la supremacía de la tradición ronera cubana. Además, ha mantenido vivo el arte del añejamiento: el arte de la destilación, el envejecimiento y la mezcla del ron prémium. Durante un buen tiempo estuvo sola en el mercado mundial, pero esa realidad ha cambiado, otras marcas cubanas no menos importantes han logrado potenciarse en el mundo, entre ellas: Mulata, Caney, Arecha, Legendario, Varadero, Santero y Caney.

El estilo cubano

A mediados de 1800, Cuba, que ya contaba con una de las industrias azucareras más avanzadas, adopta una nueva tecnología para la destilación: la columna de destilación continua. Para la década de 1850, estos alambiques más modernos eran comunes en muchas de las destilerías del país. La implementación de la nueva tecnología conllevó a que los productores cubanos pudieran crear un nuevo estilo en el ron, más ligero, más suave, más delicado, menos agresivo al paladar, más refinado.

Los cubanos también fueron pioneros en el uso de la filtración con carbón activado, a fin de eliminar impurezas en los siropes de la caña, que había sido desarrollada a principios del siglo y perfeccionada por el francés Charles Derosne, quien personalmente viajó a Cuba para la instalación de su filtro en varias plantaciones. Posteriormente, este método fue también aplicado a la filtración del destilado, lo que permitió eliminar impurezas y aromas indeseados.

El ron ligero cubano se convirtió en expresión genuina de la cultura nacional, se ha revolucionado en su producción y espíritu. Cuba se convirtió de un destilador sin valor, en el creador de un estilo de ron que revolucionó la forma en que el mundo vio al destilado (extraído del libro La Leyenda del Ron).

La cuna de cócteles famosos a base de ron ligero

Cuba es cuna de varios de los cócteles más famosos a base de ron, por ejemplo el Mojito y el Daiquirí, que son incluidos en los más prestigiosos rankings. Muchos de estos cócteles exigen el ron ligero cubano, pues son justo esa frescura y esa suavidad que lo distinguen, las que permiten el balance en una bebida en la que todos los ingredientes están expuestos. Este estilo puede apreciarse en todos los productos de Havana Club: su carácter suave y sedoso, aun cuando han pasado varios años en barricas, además de sus peculiares notas sensoriales y su sublime buqué.

Para más información consulte la página de Cubaron.

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