Matusalem es un ron que nació para hacer historia, no marca tendencias, sino que permanece en la preferencia, sin importar épocas

Cuando los españoles Benjamín y Eduardo Camp, junto a su socio Evaristo Álvarez, iniciaron en la Cuba del XIX su aventura ronera lo tenían muy claro: sus rones habían nacido para hacer historia. Tanto es así tomaron el nombre del famoso personaje bíblico, Matusalem. En la actualidad, gozan de mucha salud.

Esa bebida espirituosa se asocia a las islas caribeñas, hay que empezar por las islas Canarias y en concreto, por Gran Canaria. El cultivo de caña de azúcar era uno de los principales motores económicos en los siglos XV y XVI, y simultáneamente, los colonos españoles descubrían América. En su segundo viaje hacia el nuevo mundo, Cristóbal Colón llevó caña de azúcar canaria a las islas recién descubiertas.

 Matusalem

En 1872, los fundadores de Matusalem crearon una marca con el propósito de encontrar un sabor tan inolvidable que pudiera huir de las tendencias y volverse atemporal.

Las características climatológicas del Caribe eran óptimas para el cultivo de la caña, por lo tanto, hacía posible responder a la creciente demanda europea. Con el tiempo, se descubrió que el espeso líquido que resultaba de la extracción del azúcar, la melaza, se convertía en una bebida de graduación alcohólica, de sabor fuerte y un tanto áspero, y se destilaba en alambiques. Esta bebida se popularizó entre combatientes y piratas.

A principios del siglo XX, Cuba era más que un lugar con glamour, fiesta y turismo. Santiago de Cuba era el lugar de América Latina que impulsaba a los emprendedores europeos. Los visionarios lo hicieron su hogar y fundaron empresas duraderas. Santiago de Cuba ofreció el ecosistema perfecto del ron para subir el listón y convertirse en el espíritu refinado que conocemos hoy.

Matusalem no es tendencia, sino atemporal

En 1872, los fundadores de Matusalem crearon una marca con el propósito de encontrar un sabor tan inolvidable que pudiera huir de las tendencias y volverse atemporal. Inmediatamente después de establecer las instalaciones de producción, las bandadas de golondrinas inspiraron a los fundadores a diseñar un ícono que los representara, y qué mejor que las golondrinas, que son un espíritu libre. Para darle legitimidad al producto, retrataron a la golondrina con un pergamino en el pico mostrando la palabra “marca registrada”.

ron Matusalem

Las bandadas de golondrinas inspiraron a los fundadores a diseñar un ícono que los representara, y qué mejor que las golondrinas, que son un espíritu libre.

Entre las décadas de 1930 y 1950, la prohibición en Estados Unidos, convirtió a Cuba en el destino perfecto para los estadounidenses, algunos como Ernest Hemingway, incluso terminaron viviendo en la isla. Durante la Edad de Oro, Matusalem fue el ron dorado más popular y el compañero perfecto para disfrutar del espíritu de la isla.

Para la elaboración del ron Matusalem, se utiliza el sistema Solera, que es una técnica antigua muy usada en el proceso de producción de vinos de Jerez y brandy español: «La contribución de Matusalem al sistema fue invaluable, lo que hizo que su sabor fuera inigualable. La intensidad del tostado de las barricas y la mezcla del ron está todo controlado por el “Santiago Master Blender”, cargo asignado a un solo miembro de la familia a través de las generaciones desde 1872″.

Matusalem

Durante la Edad de Oro, Matusalem fue el ron dorado más popular y el compañero perfecto para disfrutar del espíritu de la isla.

Las barricas son seleccionadas por la familia y el “Santiago Master Blender” y ligeramente carbonizadas para lograr esas notas de cata únicas de Matusalem, así como su consistencia gustativa. Este proceso, llamado envejecimiento dinámico, una mezcla de barricas colocadas a diferentes alturas sobre el suelo, confiere a los rones una crianza muy particular con notas aromáticas y florales. También está la parte del ángel, el 4,5% de ron que perdemos por evaporación cada año.

CRONOLOGÍA SOBRE MATUSALÉN

1872. Los hermanos Benjamín y Eduardo Camp, junto a su socio Evaristo Álvarez, abrieron en Santiago de Cuba una destilería de ron inspirándose en el proceso de elaboración y añejamiento de brandis y coñacs, con una fórmula secreta. Comercializan la bebida con el nombre de Matusalem.

1898. La Guerra de Cuba desencadena la independencia de la isla caribeña de España. Una situación que no impide que la compañía continúe su crecimiento, acaparando numerosos premios y opiniones positivas de la crítica.

1912. En 1912, uno de los fundadores, Benjamín Camp, regresa a España. La compañía queda en manos de su hermano y de Evaristo Álvarez, aunque poco después el hijo de este, Claudio Álvarez, tomaría las riendas de Matusalem durante los siguientes 25 años.

1920. EE. UU. declara la ley seca, que prohibía la importación y la venta de bebidas alcohólicas en todo su territorio. Esto provoca que las clases más acomodadas del país se trasladen a Cuba para sus momentos de ocio, lo que, a su vez, conlleva un aumento en la producción y ventas de Matusalem. Durante esos años, que se extenderían hasta los cincuenta, Cuba pasa a conocerse como el París de las Américas.

1959. El primero de enero de este año triunfa la revolución cubana. Fidel Castro depone al dictador Fulgencio Batista. Algunas familias de la isla abandonan el país hacia destinos como Miami, en Estados Unidos, incluida la familia Álvarez, entonces a cargo de Matusalem.

1995. Tras décadas de disputa por la marca Matusalem, Claudio Álvarez, bisnieto de Evaristo Álvarez, recupera la denominación.

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